¿Crees que eres ninfómana? Compruébalo

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Nunca antes lo habías pensado, pero desde que dejaste a ese último novio tuyo que sólo pensaba en su cuenta corriente, notas que piensas más en eso, en el sexo. Miras a los hombres a los zapatos como siempre, a las manos como siempre, a los ojos como siempre, pero ya no dejas de mirar su trasero y lo que es mejor, su abultada o no delantera inferior o ‘paquete’. Retener la mirada más de 5 segundos en esa zona y verla libre de ropa interior, es algo que se ha convertido en uno de tus deportes favoritos.

Siempre te ha gustado la ropa íntima, y lo más del mundo llevar lencería sexy, pero hay ocasiones en las que, a pesar de haber salido de casa con el último modelo sexy del sex shop que te regaló tu ex, ese empleado de tu banco que te mira como si te comiera se lanza a invitarte a una copa. Y claro, tú aceptas porque reúne todo lo que necesitas para ser feliz un par de horas. Y cuando estáis charlando frente a frente, sientes la necesidad de ir al baño. Pero no sola, y te las ingenias para que lo entienda

Llega el verano y sigues eligiendo lencería super sexy para llevar debajo de vaporosos vestidos, escasos tops y conjuntos frescos y ligeros. El caso es que, a pesar de lo que supone para ti llevar un tanga de encaje o un sujetador con puntillas a la última, decides que estarías mejor sin ellos para facilitar ciertas maniobras si esa noche conoces al hombre de tus próximos 30 minutos de diversión veraniega con sorpresa. Y dicho y hecho, lo guardas en el bolso y estás dispuesta a electrizar a ese efebo tostado por el sol que tanto te gusta. Conquistarle con una sonrisa y llevártelo a la azotea del edificio es un paso, que le entre corriente alterna por los dedos si descubre tu diablura, el segundo paso. Y el tercero…

Estos tres síntomas te acercan a una mata-hari con escasos escrúpulos y mucha seguridad en ti misma. Y si una tarde de domingo, de esas que una no sabe qué hacer con su vida, surgen varias llamadas de almas descarriadas y ávidas de cariño, queda con al menos tres. Después de comer eliges al más joven para no dormirte en la siesta, para media tarde el de mediana edad y al final de la noche, ya sin gota de rimmel ni rastro de ropa interior sexy ni de ninguna clase, acurrúcate en un sofá y déjate dar un masaje por el más romántico, tenga la edad que tenga. Medalla de oro a la ninfomanía.

Escrito por vibrafaccion