¿La muñeca hinchable ideal?

Muñeca Hinchable

Nadie diría que la pareja ideal sea de plástico y responda al nombre de cariño siempre con la mejor de sus sonrisas. Esa es la muñeca hinchable que puedes elegir en tu sex shop favorito. Dulce, sumisa, callada, abnegada y en perfecto estado de ánimo permanente para ti. Y cuando ya no es necesaria, puedes guardarla en un cajón bajo llave y mil candados, ella jamás se quejará. Con estas características, no es que sea lo que siempre soñaste para compartir tu vida, pero como fantasía sexual, no tiene precio. Y por eso, pueden hacerla real.

 

Y como para hacer realidad los sueños eróticos de miles de usuarios hay un mundo esperándote en los sex shops, en ellos encontrarás tu muñeca hinchable perfecta. Elegir entre un repertorio amplio ya es difícil, así que piensa si merece la pena intentarlo con todas ellas. Por qué no? Otra de sus ventajas es que no son celosas. Rubias, morenas, pelirrojas y de complexión esbelta o normal, ellas querrán ir contigo a casa sin rechistar.

 

No son un mito ni una leyenda jocosa que describe a hombres solitarios y con dificultades para socializar con las mujeres, por las que debido a alguna extraña razón sienten determinado tipo de recelo o rechazo. No. Las muñecas hinchables son un juguete erótico y sexual especial, singular, para los más sibaritas y cuyas fantasías sexuales son satisfechas por estas geishas artificiales tan sutiles. Y para jugar con ellas, aplicarle nombre o no, un apelativo cariñoso o un silencioso gemido, será suficiente.

 

Son  miles los relatos eróticos derivados de las tórridas relaciones con estas damas del sexo perfectamente preparadas para recibir todo el cariño de sus dueños. Una vez sacadas de su encierro solitario en un cajón del armario, cobran vida artificialmente. Con su tamaño real, su aspecto risueño cuya boca siempre está ansiosa, el resto de su cuerpo también está resuelto a todo tipo de caricias y abordajes. Son las paladinas incansables del sexo, reciben incansables todo el fragor de la batalla y nunca pierden la sonrisa ni la compostura. Ideales.

 

No hay que resistirse al encanto de estas bellas damas de plexiglás ataviadas como las más exquisitas concubinas. Excepto una palabra más alta que otra, un quejido o una grosería, ellas lo darán todo, a cualquier hora y donde quiera que las lleves serán la aliada fiel que recibirá todo tu cariño. Sus boquitas abiertas siempre piden más.

Escrito por vibrafaccion