Disciplina inglesa, azotes y flagelación en el sexo

disciplina inglesa

Dicho así suena algo duro y poco amable, no? Pero si lo llamamos bondage, ya se entiende mejor? O todavía no? Diremos que ser sumiso o masoquista y ser amo dominador, o máster, son cosas antagónicas, opuestas. Pues de eso va tener sexo bajo puestas en escena algo más arriesgadas que hacer la postura del misionero, pero claro, tampoco es para todo el mundo que jamás se lo haya planteado.

 

Sea como fuere, para todos aquellos dispuestos y anhelantes de pasar una velada donde el placer y el dolor van de la mano, un poco de disciplina inglesa no viene mal. De la férrea época victoriana inglesa proviene la disciplina en los colegios donde se infringían castigos y que se ha trasladado al mundo sexual y e´rotico con mucho éxito.

 

Hay personas que si no es con mano dura, nunca mejor dicho, no se lanzan a un encuentro íntimo donde el sexo se funde y se confunde con la sumisión dominación, rayando con el sadomasoquismo, muy próximo a esta práctica pero más extremo.

 

Y qué decir? Pues que el bondage está saliendo de los restringidos círculos del porno europeo más rancio o de las alcobas más insospechadas para hacerse más popular e incluso cotidiano, al menos como práctica conocida para el público común aunque no sean aficionados.

 

La llamada disciplina inglesa tiene un ritual tanto en escenografía como en práctica real entre parejas que acuerdan una sesión de sumisión y poder donde están presentes los azotes y la flagelación. Al erotismo y placer mediante el dolor podría ser la consigna de esta manera especial de satisfacerse, tanto uno como otro.  Y para ello, una serie de juguetes eróticos o complementos son indispensables si se quiere llevar a cabo con total rigor. Un flogger o gato de colas servirá para flagelar las nalgas del sumiso. Una regla de madera, una caña de bambú, un cinturón o la palma de la mano serán usados con la misma técnica, aunque estéticamente el gato de colas es más estético.

 

Sobre la cama, una silla, las rodillas, un sofá o incluso inmovilizado/a, el castigo llega también con azotes del bastón o palmetero mientras se ordenan deseos, como pueda ser hacer sexo oral al máster, besarle los pies o cualquier otra perla que tenga a bien mandar.

 

Se puede usar también el llamado Rebenque, un artilugio de origen argentino pensado para arrear al ganado y que es un látigo corto muy apropiado para el spankee o azotes igualmente.

Escrito por vibrafaccion