Los masajes con final feliz. ¿Sexo?

Masajes Final feliz

Y va subiendo, va subiendo, va subiendo..Porque todos los masajes deben empezar en los pies, boca abajo y con aceite especial para masaje, aromatizado con el aroma elegido, es la fuente de la relajación y el placer.

 

Encender la chispa de la pasión no empieza por la cabeza si lo que se busca es relajación pero no que tu compañero entre en un estado de vigilia que le resulte complicado despertar. Es mejor conseguir el bienestar pero activar una alerta, esa que va de menos a más y sin hacer cosquillas.

 

Los pies y cada uno de los dedos tienen terminaciones nerviosas que conectan con puntos de placer en otras partes del cuerpo, así que no se debe menospreciar ni lod dedos ni las plantas de los pies ligeramente.

 

Subir por los gemelos y presionarlos ligeramente con las manos o los antebrazos, siempre en dirección ascendente. Entretenerse en la parte anterior a las rodillas porque es muy placentero para muchas personas. Ser suaves pero sin que sea demasiado acariciante porque un toque de ligera presión mantiene el interés de ambos por avanzar.

 

El aceite es imprescindible durante todo el proceso, además de facilitar el tacto, los efectos del aroma inundan los sentidos en favor de una situación que va siendo más excitante cada vez. Conviene no olvidarlo nunca y cambiar de juego erótico si no se tiene este vehículo de placer insustituible.

 

Los aromas afrutados despiertan la libido, los aromas dulces de caramelo, vainilla, canela y chocolate la potencian y los de flores como jazmín, magnolias, lilas, lavandas son más sedantes, así que eso hay que modularlo a gusto del consumidor.

 

Cuando se llega a la parte de los muslos, seguir el curso ascendente hacia los glúteos continúa siendo la ruta donde se esperaba llegar y hay que ser pícaros en esta zona y adentrarse un poco pero no demasiado, lo justo para despertar el deseo constante y en aumento siempre.

 

Subir a la espalda y llegar pronto al cuello, para dar la vuelta a tu pareja y en este caso seguir por el cuello, el pecho y los pezones. Pronto bajar al abdomen y el púbis, donde detenerse un poco. El resto son las ingles y los genitales, que podrán masajearse como una masturbación directamente.

 

Llega el momento de masaje final feliz y se puede optar por la actuación del que masajea solamente, dependiendo de si se prefiere un grado de implicación a dos o sólo por parte de uno.

 

Disfrutar de esta experiencia depende de las dos partes y bien pueden invertirse las posiciones después, siempre que consiga reponerse del clímax inducido de estos relajantes y completos masajes.

Escrito por vibrafaccion