Dados eróticos ¿Moda actual o viene del pasado? Historia de la sexualidad.

juegos para pareja, los dados del sexo

Por si a alguna pareja se le hace aburrida la postura del misionero o la del perrito, o le cuesta abrir el Kamasutra y repasar el extenso postureo de origen místico que contiene, unos simples dados les ponen a prueba.

Pero no son tan simples por pequeños que sean. Las seis caras de un pequeño dado dan todas las pistas para atreverse con posturas más o menos asequibles para todo tipo de parejas, sin necesidad de ser acróbatas de circo.

La suerte en el amor es algo bien sabido. Y echarse a los dados el amor de una pareja no parece la mejor de las soluciones, aunque la vida está llena de apuestas y apostar por una pareja es una de las apuestas más importantes.

¿Pero apostar en el sexo? No nos vayamos demasiado lejos y quedémonos en los juegos eróticos de mesa, que son inofensivos. Porque a un juego no le damos importancia, por eso es que se cuela en un rato de diversión donde nos sentimos lo suficientemente relajados como para aceptar una inocente partida. Y entonces es cuando el juego cobra su protagonismo y nos involucra, nos atrapa y nos arrastra a la gloria o a la ruina.

El juego de los dados eróticos se remonta a unos 5000 años de antigüedad. Como todo lo remoto, los historiadores no se ponen de acuerdo en si proceden de Egipto o de Asia, concretamente Corea, ya que en ambas zonas existían piezas muy similares. Pasaron por las dos civilizaciones más decisivas de la historia, griegos y romanos, y fueron éstos quienes nos dejaron una tradición del juego de dados con apuestas tal y como los conocemos hoy.

Y así, con la seguridad de que los dados esconden misterios para el hombre –y la mujer- que perdurarán toda la vida, nos han inventado los dados de posturas para el sexo. ¿Existían ya en el antiguo Egipto? No hay restos arqueológicos que lo indiquen, pero en el hoy y ahora, podemos lanzar unos dados en la intimidad que nos conduzcan a un ardiente acto sexual. Así, como quien no quiere la cosa, estos pequeños polígonos abandonan los números para abrazar imágenes que nos “ordenan” iniciar una postura sexual para ganar la partida.

Y si los dados hacen su aparición en medio de un grupo de pareja, ya se sabe, revuelo y manos contra la pared, que los dados mandan. Porque si hay espacio en la sala, atreverse con el dado gigante es mucho más divertido.

 

pareja dados sexo

Escrito por vibrafaccion