Columpio sexual. Vuela y fantasea con tu pareja.

columpio sexual ideal para posturas para parejas

La mismísima fantasía erótica materializada. Ahora los columpios eróticos son una realidad al alcance de todos y seguramente deberás ir pensando en dónde colocar uno en casa porque cuando lo instales no podrás dejar de invitar a tus conquistas o a tu pareja si la tienes fija.

¿Dudaste alguna vez  de que nunca harías sexo en un columpio como ocurre en las películas eróticas y en los vídeos para adultos que te gustan? ¿Creíste que sólo tendrías ocasión de hacerlo en un local donde hay columpios y pertenecen a esporádicas escapadas buscando cosas nuevas y excitantes en el sexo?

En cuanto decidas dónde disfrutar de esta fabulosa fantasía sexual, sólo tienes que hacer el pedido y buscar  ocasiones para disfrutarlo con tu pareja o tus amantes. Puedes entonces sorprender a tu partenaire y dejar de imaginar una pose sexual completa y por todo lo alto, para poder hacerlo realidad cuantas veces deseéis al dia sin salir del dormitorio.

Los columpios eróticos se encuadran en el marco del  Bondage, ese recién bien hallado coto de prácticas sexuales tan divertidas,   y no tenemos dudas de que requieren un poco de pericia y un mucho de equilibrio y maña o técnica, según se mire. Y no vale poner demasiada tensión en el empeño de la penetración porque la tensión puede acabar con la excitación, así que hay que tomárselo con calma. Hay que decir que excepto las parejas de mayor maestría, la mayoría  requieren un entrenamiento continuado, unos ensayos donde disfrutar entrenando bien es la más segura de las apuestas.

Para los que adoran posturear, el equilibrismo y la flexibilidad en el sexo, darles unas cadenas para inmovilizar al amante y dejarlo a merced del amo, no tiene precio. Y no son complicados de puesta en escena ni de comenzar a enfundarse en ellos, pero siempre imponen mínimamente hasta que sientes que forman parte de una segunda piel y se erigen como un aliado perfecto para tórridas veladas sexuales en las que dejarse llevar por el otro y la “prisión” del columpio y sus tentáculos.

Son sin duda, una electrizante provocación.  Subirse a uno de ellos es perder movilidad y ganar placer. Y para el que lo domina, generalmente él, supone un reto para su placer y el de la pareja, porque el columpio impone su ley aunque trates de manejarlo. No sabrás nunca a lo que te expones cuando accedes a uno de sus modelos, que son muy variados, y por lo tanto se añaden sorpresas y excitación a partes iguales.

Escrito por vibrafaccion