De rodillas y dominando. El bondage que no cesa

bondage la moda de la dominación

Cada pareja sabe hasta dónde puede llevarle el uso de la dominación. No sucede de repente, por lo que es raro que le sorprenda a uno mismo y a la pareja con la que comparte cama.

Hay casos en los que uno de los dos ha tenido una experiencia de dominación. Lo ha vivido con otra pareja, le ha impactado enormemente al visualizar videos o material multimedia, y por último dio el paso de someterse como alumno a una dominatriz profesional.

Cuando el placer está dominado por la sumisión y el poder, se buscan prácticas donde el bondage y fetish comparten códigos como la puesta en escena, los juguetes eróticos y una estética determinada en la manera de prepararse para el “ritual”.

Pero ¿todo el mundo se atreve con el martirio genital? Igual suena un poco coercitivo, pero si el esclavo o esclava no está dispuesto a admitirlo, es que no ha terminado de entender la dominación. Aunque atención, que toda esta escena deber ser consentida y previamente pactada, por lo que también hay que saber parar y llevar a cabo el stop.

El trampling –término que califica el hecho de pisotear el cuerpo- a ser posible con unos tacones de aguja que al menos sean estéticamente soportables, es otro martirio al que someterse sin rechistar. Es más, puede uno quejarse para recibir más castigo como lamer los dedos de los pies a su poderoso amo o ama, así como la punta de sus zapatos.

¿Qué tal un collar que lo haga ladrar como un perro o perra? Caminar a cuatro patas siendo azuzado por la fusta de la “señora” camino del lugar elegido como poltrona –la cama en caso de una pareja- donde le esperan un arnés intercambiable y un plug anal con sus correspondientes lubricantes. Son opciones. Porque de coito natural, nada, que ni se lo merece.

órdenes son razones y se esperan buenas acciones que harán vibrar de placer a ambos. Y si el “pobre esclavo sometido” se revela o no actúa a tiempo, siempre se le puede aplicar un poco de electroestimulación por si se vuelve más dócil y servicial.

Y aquí viene la frase de “no hay dolor”. Y si lo hay, está dentro del guión del placer y calculando, que es lo que debe hacer una pareja que se atreve a transitar por estos senderos un poco insondables hasta ver qué descubren los dos.

 

 

Escrito por vibrafaccion