A la luz de las velas eróticas. Aromas y sensaciones de placer.

las velas eróticas de aromas y sensaciones

Uno no nace sabiendo a qué huelen las nubes. De hecho, dejaremos este mundo sin haber olido ninguna por mucho que hagamos parapente o viajes en globo aerostático.

Sin embargo, aún sabiendo esta supuesta certeza, a lo largo de la vida vamos haciendo más sofisticadas nuestros millones de horas respirando. Y eso lo hacemos a través de detalles aparentemente innecesarios pero que van construyendo la realidad que nos rodea. Como nos rodea la luz, que por otra parte también es eléctrica pero antes que nada provino del fuego. Y el fuego como tal continúa formando parte del día a día aunque sólo sea por encender una vela.

Las velas eróticas nos traen el fuego primitivo a la mesa o a una estancia cualquiera. A un dormitorio junto a la cama, pero en forma de pequeña llama rutilante que apagamos de un soplido cuando queremos oscuridad. Es la misma llama que alumbra una velada íntima y que la convierte en más íntima aún si la apagamos.

Una vela encendida habla y emite sombras e incluso aroma si se ha creado aromática según se va quemando. Y en una velada romántica se convierte en cómplice de miradas que a veces hablan más que los labios. En la intimidad de una alcoba o en un cuarto de baño, como en cualquier estancia donde se encuentren un hombre y una mujer,  unas velas encendidas también actúan como creadoras de un ambiente sensual y erótico. Si emiten además una embriagadora fragancia, nadie puede negarle el poder de seducción a las velas concebidas para estos momentos especiales.

Por eso  muchas velas forman parte ya del mundo erótico y algunas se les presentan sugerentes y elegantes cuyos recipientes evocan el erotismo al que acompañan. Incluso son capaces por sí mismas de provocar deseo y placer en cuanto son encendidas.

Sutiles recipientes dan cabida a una cera ungida con perfumes orientales que invadirán en el espacio y los sentidos, dando paso a un lento y dulce momento. O frenético y fugaz, todo depende.

Y el soplido de apagar, que nadie lo ensalza pero ahí se produce un leve aumento de la fragancia, ocupando la pequeña nube de humo que da paso a la erótica oscuridad.

Veladas con temática sexual de fondo son las más deseadas. Ya sea mediante el masaje erótico o un baño a solas o en compañía. Teniendo el juguete erótico favorito a mano y la música preferida para acompañar a las velas eróticas, poco hay que hacer para no sucumbir.

Escrito por vibrafaccion